TRABAJAMOS MAS Y MEJOR PARA UNA PERSONA QUE NOS GUSTA…
Un día en el trabajo alguien se me acercó y me dijo: ..”en el diario El Mercurio leí un artículo que hablaba sobre el buen liderazgo, lo voy a traer para que lo leas”, y así fue como después de un rato me trajo las hojas donde estaba escrito el artículo, lo llevé a mi casa y lo leí. Muy interesante y asertivo me pareció, quiero compartirlo, me hace pensar no solo en el liderazgo laboral, también en el liderazgo que muchas veces con querer o sin querer nos vemos desarrollando en algunas áreas de nuestra vida, tiene tres puntos, hoy conocerán el primero:
1.- La tarea del líder – TRABAJAMOS MAS Y MEJOR PARA UNA PERSONA QUE NOS GUSTA…
Es indiscutible que el desafío de ser un líder efectivo en estos tiempos requiere de un alto desarrollo de la inteligencia emocional. Es relevante la importancia que tiene para el líder conocerse a sí mismo, comprender lo que le ocurre a los demás, ser capaz de manejar las relaciones interpersonales y aprender de sus errores saliendo fortalecido luego de una crisis.
Más allá del nivel en que sea posible desarrollar estas habilidades de la inteligencia emocional, la prueba de fuego para un líder se da en su capacidad para dirigir grupos humanos con un alto nivel de compromiso, en los que prime un ambiente de confianza y de vínculos fuertes entre las personas. Precisamente en un ambiente en que todo nos lleva a vivir la vida en forma independiente – y también en soledad – el líder debe usar todas sus capacidades para crear una comunidad.
Nuestra humanidad se juega en esta capacidad de crear vínculos. Ser capaces de humanizar los lugares de trabajo también puede contagiar otros ámbitos de la sociedad, poniendo como valor central el desarrollo de las personas. A esto está llamado un líder efectivo.
Para algunos directivos de empresas estas habilidades son la clave del éxito empresarial, un directivo opina: “Yo no pienso en el liderazgo como una posición ni como una destreza, sino como una relación”. Irwin Federmán, antiguo presidente de Monolithic Memories, afirma que “… en igualdad de circunstancias, trabajamos más y más eficientemente para una persona que nos gusta, y nos gusta en proporción directa a como nos haga sentir, o como nos trate.”
Por otro lado, investigaciones han descubierto que la “insensibilidad hacia los demás” es la razón que más se cita para explicar el fracaso de ejecutivos y líderes. Los estudios mostraron que la capacidad de empatía es la diferencia mas pronunciada entre los que triunfan y los que fracasan.
El líder de un equipo es la persona que tiene el poder de establecer las normas de un equipo y maximizar la armonía y la colaboración entre sus integrantes para aprovechar los distintos talentos presentes en el equipo. Esto es algo que solo se consigue elevando el tono emocional y el manejo de las relaciones interpersonales.
El establecer formas de relación adecuadas requiere de un líder emocionalmente inteligente, algo que si bien parece de sentido común, no suele suceder con frecuencia.
Los mejores líderes ponen atención a lo que está ocurriendo en el grupo y actúan a partir de esa sensación, a través de mensajes sutiles, como, por ejemplo, recordar a alguien la necesidad de no atacar las ideas que surjan creativamente en su equipo, no actuar negativamente o arrogantemente ante las opiniones de otros. En estas circunstancias los equipo van generando progresivamente y de manera natural, una forma de funcionamiento basada en la confianza.
La confianza es central en la gestión. La clave de un buen líder es crear un ambiente impregnado de ella, en el cual todas las personas se sientan trabajando a gusto, sin temores, con libertad para expresarse, donde se favorezca la iniciativa y se premie la innovación y en el cual lo errores se consideren parte del proceso de aprendizaje.
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